07 noviembre 2005

Pulsión





Surgió ante mí como la nítida ráfaga del miedo
como la lenta cascada del hambre recorre los huesos,
con la certeza triunfante del alma sedienta,
con la vehemencia del niño que esconde el delito.



Caminó por el filo de mi desnuda navaja
y se deshizo en la lengua como palabra mentida,
se desgranó entre los labios como rosario sin cuentas
y se enterró entre distancias como quien huye del cielo.



Y entre las hojas que el viento arrojó
fue pisando las gotas de lluvia que llevan de nuevo a mi boca
y con la cruda verdad de un abrazo
se ahoga conmigo.

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